El porcentaje de oxígeno presente en el aire de la troposfera (capa más baja de la atmosfera, en promedio 12 km de altura) es aproximadamente del 21%, y este valor no varía con la altitud. Lo que sí cambia es la presión atmosférica: a medida que se asciende, la presión disminuye, lo que reduce la cantidad de moléculas de oxígeno disponibles por unidad de volumen. La disminución de la presión parcial de oxígeno inspirado reduce el intercambio gaseoso de Oxigeno en la sangre y, por tanto, su disponibilidad en los tejidos, dificultando la difusión del oxígeno hacia la sangre y, por tanto, su disponibilidad en los tejidos. Este fenómeno se conoce como hipoxia de altitud.
Tabla de contenido
ToggleAl superar los 2.500 metros sobre el nivel del mar (msnm), se requiere un período de ajuste fisiológico para acostumbrarse a la menor disponibilidad de oxígeno. Este proceso, denominado aclimatación, es esencial para prevenir los problemas por la altura, agrupadas bajo el término Enfermedades de altitud.
Aumento de la frecuencia cardíaca.
Incremento de la frecuencia respiratoria.
Mayor producción de orina.
El MAM suele manifestarse entre 6 y 12 horas después de la exposición a la altitud, aunque la latencia puede variar según la susceptibilidad individual. Ante cualquier duda diagnóstica, debe asumirse que se trata de MAM hasta demostrar lo contrario (“cualquier síntoma o signos en el contexto de una ganancia reciente de altitud, es una enfermedad de altura”, principio clínico clásico ISMM).
El reconocimiento temprano de los síntomas permite evitar condiciones potencialmente mortales, como el Edema Pulmonar de Grandes Alturas (EPGA) y el Edema Cerebral de Grandes Alturas (ECGA).